Caos - Relato #2

Caos

Parte 1

“Donde ninguno manda, mandan todos. Donde todos mandan, nadie manda. Es el caos.”  (Jacques Benigne Bossuet)

Durante las primeras horas fuimos humanos, luego supervivientes y al final del día nos dimos cuenta a que nos enfrentábamos, nos convertimos en depredadores.
8:00 AM

Los primeros rayos de luz iluminan mi dormitorio. Me acerco a la ventana y observo el extraño cielo que se extiende a lo lejos, un tono rojizo enmascara las calles y rincones siendo digno de admiración. Encuentro en mi escritorio mi réflex, preparo el objetivo, estabilizo la imagen y ¡chick!, capto el momento adecuado; una imagen original e imprevista.

El constante sonido del móvil inunda mi habitación, deslizo la pantalla de bloqueo y observo atónita el mensaje que inunda todas las redes sociales.

Un extraño vendaval invade las calles, una gran parte de la zona este de la ciudad ha sido evacuada por seguridad. Desconocemos la causa, tomen precauciones al exponerse de forma directa a las sustancias nocivas que arrastran este temporal, les mantendremos informados.                                                                                                                                                                                     8:15//

Inicio mi portátil en busca de alguna otra noticia en el periódico local pero la conexión wifi empieza a fallar. Elijo unos vaqueros negros, zapatillas de deporte y una sudadera con estampados cálidos. Recojo rápidamente todo el material necesario; portátil, batería, móvil y el neceser de mano que utilizo ocasionalmente en la universidad. Decido improvisar rizando mi pelo en una disimulada trenza que cae sobre mi espalda.
Reviso una y otra vez todos los apuntes y los trabajos, no volveré hasta la hora de comer así que necesito adelantar la materia que durante todo el curso he dejado apartada durante tanto tiempo.
Me deslizo cautelosamente sin despertar al resto de mi familia pero me doy cuenta que algo no está bien en casa. El televisor encendido rebobina sin cesar un extraño programa de esos que tanto le gustan a mis padres, debieron dejarlo encendido así que desconecto el interruptor.Almuerzo unas tostadas y un zumo, disfruto el sabor que recorre todo mi cuerpo, el aroma de las tostadas inunda la cocina dejando un olor familiar.

-Buenos días Alexia, hoy tengo que recoger a tu hermano después de las extraescolares así que llegaremos tarde, organiza tu cuarto y sobre las 8 enciende el horno.

Mi madre cruza fugazmente la cocina ajetreada recordando todas aquellas tareas que debería llevar a cabo esta mañana.

-Mamá, tranquila, hoy tienes tiempo de sobra, tomate el día con calma.- Señala uno de los vasos con zumo que se encuentra en la encimera de la derecha, lo coge y bebe saboreando el líquido anaranjado.

-¿Has visto que tiempo el de hoy?, si seguimos maltratando el mundo así, lo pagaremos bien caro.

-Por favor, no empieces con tus discursos ecologistas.

Por un momento nos quedamos en silencio observándonos la una a la otra. Sin venir a cuento empezamos a reírnos.
Vigilo el reloj de pared que marca las 8:30, llego tarde. Recogo un poco la mesa pasando un paño húmedo por ella eliminando las migajas de pan, me despido con un beso en la mejilla y recojo las llaves que se encuentran en el recibidor.

Llego tarde a la universidad pero no me preocupa en absoluto, admiro desde el portal de mi casa el extraño clima que me rodea.
¿Cómo es posible?

El aire arrastra ceniza grisácea que se aglomera en el cielo creando un extraño olor. El tono rojizo se intensifica a medida que los minutos pasan.Me quedo inmóvil como una idiota hasta que un extraño graznido me distrae por completo. Examino la acera continua, buscando de nuevo aquel sonido desgarrador, entonces me doy cuenta de todo lo que está pasando.

Un hombre de edad avanzada con varias heridas por todo su cuerpo pide auxilio desesperado.Sin dudarlo, voy en su ayuda, extiendo mis brazos para intentar levantarlo, pero es inútil, el hombre ahora inconsciente ocupa medio arcén.
Desorientada desbloqueo mi móvil y llamo al centro hospitalario más cercano pero después de insistir varias llamadas pierdo la esperanza.
Me giro para llegar a mi casa y poder auxiliar al anciano pero una familiar figura me impide el paso.
Mi madre inquieta se acerca hacia mi con movimientos espasmódicos. Un extraño líquido rojizo que identifico en segundos gotea por sus pómulos y sus ojos enloquecidos se dirigen hacia mí.

-Mamá…

Como si de un animal se tratara mi madre se abalanza sobre mi enloquecida, intento esquivarla dejándola a un lado de la entrada principal pero me golpeo con el bordillo y me deslizo por el suelo.Sujeto sus manos rápidamente evitando que se desplome por completo, con todas mis fuerzas intento empujarla hacia arriba pero es imposible…
Su mirada ha cambiado por completo, ahora su rostro dulce es sustituido por miles de venas verdosas y rojizas, Observo por última vez sus ojos inyectados en sangre…

-“Pam”

El sonido ensordecedor me desconcierta, mi madre cesa voluntariamente su agresividad y cae desplomada a mi izquierda. Su cuerpo sin vida expulsa un extraño olor nauseabundo que se mezcla con el deterioro de su piel. Por unos momentos me quedo inmóvil en silencio, no puede haber ocurrido, estoy en una de mis pesadillas, el insomnio me ha jugado una mala pasada…
Nada de esto es real, todo forma parte de mi imaginación.

Vuelvo a escuchar de nuevo el sonido del rifle cargado disparando sin cesar. Vuelvo a la realidad, decido afrontar mis temores e intento levantarme a duras penas.Todo mi cuerpo se convulsiona a ritmos frenéticos, el temor y la preocupación por partes iguales me asfixian.

-¿Puedes hablar?

Me giro asustada, un joven de tez pálida y media melena rubia me apunta fijamente con su rifle. Intento acercarme a él pero sigue mis pasos con el cañón advirtiéndome.

-¿Te ha mordido? Muéstrame tus brazos, necesito comprobar que no estas infectada, ¿Me entiendes?

Asiento con la cabeza, muestro mis brazos y levanto mis manos rogando que no me dispare.

-Parece que estas limpia, tenemos que marcharnos, esta parte residencial de la ciudad no tardará en ser infectada por completo, vamos.-Me extiende su mano invitándome a ir con el pero no puedo moverme, siento mi cuerpo anclado, las palpitaciones se incrementan, un sudor frío recorre mi espalda.

-¿Infectada?

-Vaya, parece que sabes hablar, necesito que te relajes, debemos marcharnos, cuando encontremos un lugar más alejado te prometo que te explicare toda esta locura, confía en mí.

-Mi madre, ha muerto… tú le has disparado…

-Tu madre ha sido infectada como miles de personas. He intentado salvarte, así que si aprecias tu vida nos iremos ahora mismo… Mierda…

Vuelvo a analizar todo a mí alrededor, el cuerpo deteriorado de mi madre mancha el arcén, me alejo abrumada, entonces lo asimilo todo.
Me giro hacia la calle principal, desde allí un grupo de personas se abalanza contra otros; la sangre fluye por las calles, establecimientos desvalijados recrean una ciudad sin color, con tintes  perversos.No me da tiempo a pensar, una extraña cuadrilla de distintas edades recorre la plaza en mi búsqueda, fijando su objetivo en la presa.

-Ya es demasiado tarde pero tranquila, saldremos de esta, el caos ha empezado…

Pronunciándose una vez más, el joven misterioso me golpea con la culata dejándome inconsciente…

EntreLibros DG

David Gandia Muñoz - Lector.booktuber,blogger,escritor y sobre todo soñador.

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